Santuario de Las Lajas











Una casa muy pequeña

La casa de Doña Rosario es pequeñita, apenas para su estatura, yo me tenía que agachar para ir de un lado a otro y no toparme con los dinteles de las puertas. En la cocina hay utensilios colgados por todo lado, y yo los hacía sonar cual cascabeles, en realidad es algo molesto pero bastante pintoresco.
El baño desde afuera.

Y el baño desde adentro,
me sentía como Luke en casa de Yoda, o como Gandalf en casa del hobbit.
Secando mi ropa.
La habitación, objetos de todo tipo como decoración en las paredes.

Doña Rosario

Vive en una casa pequeña junto a uno de los canales de la Laguna de La Cocha, al ver que yo no encontraba un hotel me invitó y me acogió.
Me quedé en una habitación muy pintoresca, que Doña Rosario alquila a visitantes por un bajo precio.
Todo en su casa es pequeño, como ella misma. Vive con un sobrino, y sus hijos están todos lejos.

Santuario de Fauna y Flora Isla de la Corota












Video Santuario de Fauna y Flora Isla de la Corota

Pensaba en mi abuela y en mi papá, ambos fallecidos recientemente. Ellos me acompañan durante el viaje al igual que el resto de mi familia.

La isla es un lugar asombroso, un verdadero santuario y muy buen sitio para compartir, pese a la distancia que nos separa.

La preparación del Cuy


Selección del animalito, momenos previos al sacrificio (que se hace degollándolo).


Ya muerto, se le quita el pelaje con agua caliente y se lava bien con jabón.


Se abre y se le retiran los intestinos y otras partes.


Se adoba y se limpian los intestinos, para servirlos como acompañamiento.


Se ensarta en un palo y se amarra, mientras las brasas están poniéndose a punto.



Se asa lentamente, dándole vueltas al palo. Está listo cuando no escurre grasa al ponerto vertical.


Ya asado se parte y se sirve, acompañado con arroz y papas.

Laguna de la Cocha

Entre el Putumayo y Nariño

De nuevo el mal clima me acompañó, hacía frio y el día pintaba lluvioso cuando partí.
A las siete de la mañana ya estaba rodando, luego de un desayuno consistente en galletas y té.
La carretera pavimentada termina en el último municipio del Valle: Santiago, a partir de ahí vuelve a ser de ripio, plano al comienzo y luego un poco más pronunciada.
Para pasar de un departamento al otro hay que atravesar el Páramo de Bordoncillos, tan hermoso como sus similares, pero duro de cruzar bajo la lluvia y a merced del frio y el viento.
Durante un rato estuve guareciéndome bajo los aleros de una casa deshabitada, calenté otro té y también lo acompañé con galletas.
Cuando la lluvia mermó un poco seguí adelante hasta llegar a la frontera, que está en un alto, allí me metí en una caseta de una virgen con la esperanza de calentarme un poco, pero como dejé de pedalear las piernas se me enfriaron con rapidez. Estuve en ese lugar dos horas, esperando que el clima cambiara, pero nada, decidí pues parar una camioneta y pedir que me llevaran a mi destino. Solo hacían falta 15 km. (todos en bajada) y los hice en el asiento trasero de un santuario rodante de calor y bienestar. Me fuí hablando con los señores que allí viajaban, ellos me contaron cosas de la región y yo les narré historias de mi viaje.
Llegué así al municipio de El Encano, en el departamento de Nariño, frio y bello pero sin un solo hotel en la cabecera, todos se encuentran en la zona turística de la Laguna de la Cocha... y por esos lados terminé mi dia de lluvia y barro.