Cumpleaños en Tumaco (Nariño)

Cuando planeé este viaje no tenía claro si pasaría por Tumaco, pues aunque es una población que me atrae mucho y nunca había visitado, queda tan lejos de mi ruta que lo pensé más de una vez, además solo hay una vía de acceso terrestre.

Sin embargo, estando en Pasto (con una gripa fuerte que estaba invadiendo mi cuerpo) tomé la decisión de visitar Tumaco en bus y pasar allá el puente festivo de mi cumpleaños.
Así pues, me embarqué y duré todo el día viajando, son alrededor de 350 km. entre Pasto y Tumaco y se pasa por zonas llenas de contrastes: paisajes helados, gente vestida con ruana, bruma en el ambiente por los lados de Túquerres; y calor sofocante, casi al nivel del mar, con la selva a lado y lado de la vía durante cientos de rectos kilómetros, que transcurren a la par con algunos municipios y montones de caseríos.



Llegué pues a Tumaco cuando ya caía la noche dispuesto a acampar junto al oceano pacífico. Tomé un bus que me llevó a una zona turística conocida como El Morro, allí le pregunté a algunos vendedores y turistas si era seguro dormir junto al mar y obtuve respuestas contradictorias.
Me decidí y empecé a montar la carpa cuando un hombre (Fernando Acosta) que se paseaba acompañado de una cerveza me abordó y me preguntó si pensaba pasar la noche en aquel lugar, a mi respuesta afirmativa me sugirío que mejor la corriera unos metros pues la marea subía y el mar podría alcanzar la carpa al amanecer.
Me convenció de poner la carpa unos metros más adentro, junto a una torre de Salvavidas que está en posesión de una familia hippie que vive allí desde hace tiempo, en una carpa grande viven una pareja y varios niños. Me sentía un poco más seguro pasando la noche junto a ellos aunque no llegué a conocerlos más que por el olor de la marihuana que fumaron esa noche.
Como es una zona muy visitada por turistas y era fin de semana, la música de varios locales invadía el ambiente y varios niños y borrachos consideraron interesante molestar al de la carpa... de modo que no dormí muy bien que digamos.
Así fué mi cumpleaños, recibí llamadas y mensajes de mi familia más cercana y algunos amigos, a quienes agradezco enormemente.
El resto del fin de semana lo pasé muy bien, al amanecer puse la carpa mucho más cerca del mar y seguí durmiendo, cuando desperté estaba rodeado de turistas de piel pálida que recién llegaban a Tumaco y no querían perder un solo momento de sol.
Más tarde me encontré con Fernando Acosta, quien me invitó a almorzar. Esa noche acepté la invitación de quedarme en su apartamento y al día siguiente acepté también la de viajar con él en taxi de vuelta a Pasto.



Durante el día completo que estuve en Tumaco pude visitar un barrio construido con casas de palafitos, recorrer la zona céntrica del municipio y hablar con muchas personas.
Tumaco tiene varias cosas que son únicas: no circula la moneda de $50 (costumbre conservada luego de la época de los carteles de la droga), hay puestos de venta de minutos a celular casi en cada calle (pequeñas casetas o mesas con un par de sillas ubicadas en los andenes), tres tanques monumentales que estaban destinados para el almacenamiento de agua y cuyo sistema se averío tan pronto fueron inaugurados hace tiempo siguen allí como monumento al abandono, el robo descarado del agua del acueducto (en el andén frente a la casa, hacen un agujero e insertan una manguera conectada a una pequeña bomba, hay calles donde se ven dos o tres de estos y la gente pasa al lado como si nada), un increible contraste entre pobres y ricos, (pobres con muchos niños viviendo en palafitos, se bañan an la misma agua en que todos defecan, ricos ostentosos que viven pasando la calle). Tumaco en un lugar muy pero muy interesante, espero algún día volver con Cleopatra y hacer todo el trayecto. Fué agradable pasar allá mi cumpleaños y en algo me ayudó a sobrellevar la gripa.

Palafitos en Tumaco (Nariño)

Santuario de Fauna y Flora Isla de la Corota












Laguna de la Cocha

Rumiyaco

El Rio Rumiyaco, en las afueras de Mocoa es un sitio muy visitado por la gente de la región. Un paseo económico, se puede ir a pie y se pasa riquísimo en medio de la naturaleza exhuberante.
Fuí a conocer aquel lugar en compañía de Caliche (amigo de Claudita) y su novia, y pasamos una tarde muy sabrosa. Al regreso Caliche me levó a probar yogurt de sabores exóticos, de frutas amazónicas y demás. Fué un buen paseo.





Mandiyaco

Los departamentos Putumayo y Cauca están separados por el rio Caquetá, sobre el que desemboca un pequeño rio llamado Mandiyaco (Mandi: manda, Yaco: rio, en dialecto Inga). Resulta que éste, en la zona de la desembocadura está delimitado por unas formaciones rocosas conocidas como "ollas".
El agua pasa varios metros abajo y se vierte calmada sobre el Caquetá, sin embargo, en temporada de luvias el Mandiyaco crece tanto que llega a frenar el curso del Caquetá, haciendo que sus aguas se contengan e inunden todo el sector. El nivel del Mandiyaco sube tanto como se ve en las imágenes (los troncos quedaron atravesados en alguna de esas crecientes).
Fuí a este insólito lugar en compañía de don Hernando y de Henry Paz, también veterinario.

El Estrecho del Rio Magdalena

En los municipios de San Agustín e Ísnos (Huila) hay varios lugares interésantísimos, dignos de ser visitados por su belleza natural, por su importancia histórica o por su atractivo cultural. Uno de ellos es el Estrecho. Se trata de un tramo del rio Magdalena en el que se reduce el ancho y aumenta la profundidad del agua, es una formación rocosa muy interesante que en el punto más angosto mide 2.20 Mts.
Dicen que hay personas que pasan saltando de un lado al otro, y dicen también que aquellos que no logran llegar al otro lado y caen al agua, no vueven a salir a la superficie. Pese a lo calmada que se ve el agua en ese punto, al parecer hay una o varias cuevas y el agua chupa con fuerza a los desafortunados, incluso cuentan que alguna vez vino un buzo experto de otro país, que se sumergió amarrado y que luego de un rato prolongado, al ver que no salía, sus ayudantes tiraron de la cuerda para encontrarse con que se había reventado... y del buzo no se volvió a saber.
El Estrecho queda enmarcado en un paisaje bellísimo, la vista es excepcional desde donde se mire, realmente es un lugar que vale la pena visitar.